El ruido vs comensales

 

Seguramente en alguna ocasión has entrado a un restaurante y detectas que la temperatura del lugar no va contigo, está demasiado caliente o demasiado frío. Lo mismo sucede con el ruido cuando está demasiado alto. Comer en un restaurante es un placer para muchos, pero ¿Qué sucede cuando el ruido del restaurante afecta nuestra audición? Arriba de los 85 decibeles el ruido se vuelve perjudicial.

Todo depende de la situación en la que te encuentres, por ejemplo, si planeas salir con una chica, tendrás que elegir un lugar en donde el ruido no te afecte directamente y puedas tener una conversación con la dama que invitaste a cenar y disfrutar de una agradable charla, y existe el lado opuesto de la situación en la cual estas buscando un restaurante para escuchar música, tomar unos tragos y acompañarlos de una rica cena.

Hoy en día por lo general los restaurantes suelen ser más ruidosos, esto a raíz de los diseños minimalistas que utilizan los arquitectos, el diseño minimalista significa techos altos y escasa decoración, lo que da como resultado una superficie en la cual no hay objetos que estén absorbiendo la energía del sonido. Nuestra cultura nos ha enseñado que salir a cenar a un restaurante significa compartir una experiencia social que relaja y agrada a nuestra mente y cuerpo entre charlas, risas y música agradable.

Pero estos diseños minimalistas además de generar más ruido, han dotado a los restauranteros de más ganancias para su bolsillo, es decir, los restaurantes ruidosos son más rentables. El ruido fomenta un mayor consumo de alcohol y produce una rotación de clientes más rápida. Por lo que podemos decir, ¡Que este tipo de restaurante llegó para quedarse!

En algunos estados a los restaurantes se les exige instalar equipo de monitoreo de ruido en sus instalaciones, esto con la finalidad de que sus comensales conozcan el nivel de contaminación auditiva a la que están expuestos. Además, los restaurantes que se excedan de los decibeles permitidos por la autoridad serán acreedores a una infracción.

Como se dijo anteriormente, todo dependerá de la situación en la que te encuentres, la contaminación acústica no es agradable para los comensales. A fin de cuentas, el comensal es el que está pagando por el buen servicio, y del buen servicio depende que el comensal vuelva al restaurante. Lo que se busca por parte de la mayoría de los comensales es más bien una experiencia gastronómica relajada y tranquila en la que pueda escuchar a sus compañeros de cena. No todo está perdido, el gusto se rompe en género, para todos brilla el sol, es cuestión de crear una identidad y saber bien cuál es el concepto que se quiere vender para recibir a los comensales que saben a qué tipo de restaurante quieren ir a cenar.

 

@tastinghillo
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